martes, 2 de marzo de 2010

Confianza

DENTRO DE TI ESTÁ EL SECRETO


Busca dentro de ti la solución de todos los problemas hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales.

Dentro de ti está siempre el secreto dentro de ti están todos los secretos.

Aun para abrirte camino en la selva virgen aun para levantar un muro aun para tender un puente has de buscar antes en ti el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes.
Están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los caminos.

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.
Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus fórmulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo la piqueta más dura la pala más resistente entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas y se te enseñará la mejor de todas las fórmulas y se te dará la más sólida de las herramientas.

Y acertarás constantemente pues que dentro de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos.

AMADO NERVO

Eres una vida!

Todas las desgracias del planeta surgen del sentido personalizado del «yo» o del «nosotros», que recubre la esencia de tu ser. Cuando no eres consciente de la esencia interna, siempre acabas sintiéndote desgraciado. Es así de simple. Cuando no sabes quién eres, te fabricas mentalmente un yo que sustituye tu hermoso ser divino, y te apegas a ese yo temeroso y necesitado.
Entonces la protección y potenciación de ese falso sentido del yo se convierte en tu principal fuerza motivadora.

* * *
Muchas expresiones usadas habitualmente, y a veces la propia estructura del lenguaje, revelan que las personas no saben quiénes son. Por ejemplo, dices: «El ha perdido su vida», o hablas de «mi vida», como si la vida fuera algo que pudieras poseer o perder. Lo cierto es que no tienes una vida; eres una vida. La Vida Una, la conciencia que interpenetra todo el universo y toma forma temporalmente para experimentarse como piedra o como hoja de hierba, como un animal, una persona, una estrella o una galaxia.
¿Puedes sentir en lo profundo de ti que ya sabes eso? ¿Puedes sentir que ya eres Eso?

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Necesitas tiempo para la mayoría de las cosas de la vida: para adquirir nuevas aptitudes, para construir una casa, para especializarte en una disciplina, para prepararte una taza de té.... Sin embargo, el tiempo es inútil para la cosa más esencial de la vida, para la única cosa que importa: la autorrealizació n, que significa saber quién eres más allá del yo superficial; más allá de tu nombre, de tu forma física, de tu historia personal, de tus historias.
No puedes encontrarte a ti mismo en el pasado o en el futuro. El único lugar donde puedes encontrarte es en el Ahora.
Los buscadores espirituales buscan la autorrealizació n o la iluminación en el futuro. Ser un buscador implica necesitar un futuro. Si lo crees así, entonces esto se vuelve verdad para ti: necesitarás tiempo hasta que llegues a darte cuenta de que no necesitas tiempo para ser quien eres.

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Cuando miras un árbol, eres consciente del árbol. Cuando tienes un pensamiento o sentimiento, eres consciente de ese pensamiento o sentimiento. Cuando tienes una experiencia placentera o dolorosa eres consciente de esa experiencia.
Estas declaraciones parecen ciertas y evidentes; sin embargo, si las examinas de cerca descubrirás que, sutilmente, su propia estructura contiene una ilusión fundamental, una ilusión inevitable cuando se usa el lenguaje. Pensamiento y lenguaje crean una aparente dualidad y una persona separada donde no la hay. Lo cierto es: tú no eres alguien que es consciente del árbol, del pensamiento, del sentimiento o de la experiencia. Tú eres la conciencia en la que -y por la que- esas cosas aparecen.
Mientras vives tu vida, ¿puedes ser consciente de ti mismo como la conciencia en la que se despliega todo el contenido de tu vida?

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Dices: «Yo quiero conocerme a mí mismo.» Tú eres el «yo». Tú eres el Conocimiento. Tú eres la conciencia por la que todo es conocido. Y eso no puede conocerse a sí mismo; eso es si mismo.
No hay nada que saber más allá de esto, y sin embargo todo conocimiento surge de ello. El «yo» no puede convertirse en un objeto de conocimiento, de conciencia.
De modo que no puedes convertirte en un objeto para ti mismo. Por eso mismo ha surgido la ilusión de la identidad egótica, porque mentalmente has hecho de ti mismo un objeto. «Eso soy yo», dices. Y empiezas a tener una relación contigo mismo, y te cuentas tu historia a ti mismo y a los demás.

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Conociéndote como la conciencia en la que ocurre la existencia fenoménica, te liberas de la dependencia de los fenómenos, te liberas de la búsqueda del yo en situaciones, lugares y estados. En otras palabras: lo que ocurre o deja de ocurrir ya no es tan importante. Las situaciones pierden su gravedad, su seriedad. Un ánimo juguetón entra en tu vida. Reconoces que este mundo es una danza cósmica, la danza de la forma, ni más ni menos.

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Cuando sabes verdaderamente quién eres, vives en una vibrante y permanente sensación de paz. Puedes llamarla alegría, porque la alegría es eso: una paz vibrante de vida. Es la alegría de conocerte a ti mismo como la esencia de vida antes de tomar forma. Eso es la alegría de Ser, de ser quien realmente eres.

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Así como el agua puede ser sólida, líquida o gaseosa, la conciencia puede estar «congelada» y tomar la forma de la materia física; puede ser «líquida», tomando la forma de la mente y del pensamiento, o puede ser informe, como la conciencia pura.
La conciencia pura es la Vida antes de manifestarse, y esa Vida mira al mundo de la forma a través de «tus» ojos, porque esa conciencia es quien tú eres. Cuando te conoces como Eso, te reconoces en todas las cosas. Es un estado de completa claridad de percepción. Ya no eres más una entidad con un gravoso pasado, convertida en una pantalla de conceptos que interpreta cada experiencia.
Cuando percibes sin interpretación, puedes sentir qué es lo que se percibe. Lo máximo que podemos expresar con el lenguaje es que existe un campo de quietud consciente en el que ocurre la percepción.
A través de «ti», la conciencia informe se hace consciente de sí misma.

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Las vidas de la mayoría de la gente están dirigidas por el deseo y el miedo.
El deseo es la necesidad de añadirte algo para poder ser tú mismo más plenamente. Todo miedo es el miedo de perder algo y, por tanto, de sentirte reducido y de ser menos de lo que eres.
Estos dos movimientos oscurecen el hecho de que el Ser no puede ser dado ni quitado. El Ser ya está en ti en toda su plenitud, Ahora.


"Todos tenemos un código de lo extraordinario guardado en el interior esperando a ser liberado ~~ Jean Houston

jueves, 25 de febrero de 2010

Para empoderarnos debemos ....

• Asumir nuestra responsabilidad: somos los únicos responsable de nuestra felicidad. De nada sirve mendigar a otros que nos hagan felices, ni tampoco culpar a otros y responsabilizarlos de nuestra propia infelicidad. Por mucho daño que nos hayan podido hacer solo nosotros tenemos la llave de nuestros pensamientos y sentimientos. Solo nosotros somos responsables de perdonar. Esto es un acto propio del único corazón del que disponemos. Aquí se encuentra la verdadera liberación del agredido y el verdadero poder interior.
• Atreverse a expresar nuestros sentimientos: durante siglos hemos sido enseñados a que expresar emociones era cosa de débiles o de maleducados. La expresión de la rabia ha sido crudamente censurada, especialmente en la mujer. La tristeza y el llanto resultan insoportables para la mayoría: cuantas veces habremos visto a adultos animando a un niño que se ha hecho daño, a callarse y cortar su llanto, cuantas veces les podemos escuchar diciendo: no es nada. Pero al niño le duele. Reconocer el dolor lleva a tranquilizarse o tranquilizar al otro. Negar el dolor es automáticamente aumentarlo. Negar es un modo de enseñar, y así se nos ha enseñado, que las emociones, los dolores, no importan, no son nada. Y así aprendemos a tragar en vez de sacar y limpiar.
¿Cuántas emociones habremos tragado con los años...?
¿Cuántas emociones reprimidas llevamos con nosotros cada día?
¿Cuanto daño nos hacemos expandiendo así el malestar por no enfrentarlo y sacarlo?
• Reprogramar nuestra mente: para recuperar nuestro poder interior con nuevos pensamientos de valía y merecimiento alegra a nuestra más potente herramienta que es el corazón.
• Devolverle su guía la hace renacer:
Me merezco lo mejor y ahora lo acepto.
Soy una y la misma cosa con el Poder que me ha creado.
Me amo y me acepto exactamente tal y como soy.
La felicidad corre por mi vida como la sangre por mis venas...
Realizar afirmaciones cada día es una eficaz forma de reorientar nuestras convicciones sobre nosotros mismos, la Vida...
Ahora elijo detectar e identificar los obstáculos que me señalan mi equivocación, que me sugieren el nuevo camino que puedo tomar.
Me autorizo a salir de las situaciones que puedan frenar mi vivencia de la felicidad. Estoy a salvo viendo crecer, día a día, mi poder interior.

Como recuperar tu poder interior

Estos consejos son básicos si quieres saber como recuperar tu poder o fuerza interior, cosa básica para poder adaptarnos a este loco ritmo de vida.

¿Quién más que uno mismo tiene poder sobre si?
¿Quién tiene el poder de pensar en nuestra propia mente?
¿Acaso alguien puede impedirnos elegir tener pensamientos de prosperidad, puede alguien impedirnos actuar desde el amor, puede alguien frenarnos en aumentar nuestra propia felicidad?
Nadie puede obligarnos a tener ideas negativas, tristes, catastróficas, dañinas... Pues nadie se puede meter en nuestra cabeza, ni tampoco sentir por nuestro propio corazón.
Durante siglos hemos buscado el poder fuera; en los padres, en los dioses, en los superiores, en los reyes, en los sabios, en magos, en la medicina, en la religión... Ahora entendemos que el poder solo lo encontraremos dentro de nosotros mismos, en nuestro interior.
Dentro de todos y cada uno de nosotros brilla un poder interior que se expande en función de nuestras vivencias y comportamientos. Él nos guía natural y amorosamente hacia la salud perfecta, la pareja perfecta, la profesión perfecta y nos ofrece la prosperidad en todo aquello que deseamos.
Nuestro poder interior es el motor de nuestra felicidad
Amarnos a nosotros mismos es reconocer esa guía, es crecer con esa luz y hacer que se expanda libremente desde nuestro interior hacia su fuente, el mismo universo.
El peligro reside en el Olvido de quienes somos y qué hemos venido a hacer en este rincón de universo; que tipo de sentimientos hemos venido a experimentar, como seres humanos, a compartir y expandir en este mundo. El peligro reside en olvidarse de que todo este viaje ha sido programado y deseado por nuestra esencia divina.
Abandonarnos es darle la espalda a esta realidad. Olvidarnos de ser felices es convertirnos en seres prisioneros de la incapacidad (no soy capaz de esto, no voy a lograr lo otro, no me merezco esto, esto no es para mí...), en victimas de los demás (si mis padres se hubiesen comportado de otra forma, si mis hermanos me hubiesen entendido...), nos convertimos en ciegos ante nuestra propia responsabilidad. En inválidos a la hora de aumentar nuestro propio poder interior. Nos convertimos en el renegado ante nuestro único guía interior. Negar nuestras capacidades nos convierte en victimas. Entonces surgen: el desamor, la rabia, el resentimiento, la tristeza, el dolor, la enfermedad y todo sentimiento de incapacidad, de autocrítica..., como llamadas de atención para decirnos, ¡ojo, que no es por ahí! ¡Qué eso no te hace feliz!
¿Y cómo puedo amarme a mismo?
La única forma de amarnos es aceptarnos tal y como somos, con nuestras rarezas, defectos, fallos, conscientes de que nuestra evolución está encaminada... Somos hijos del universo; y este no nos juzga ni nos critica. Solo quiere lo mejor para nosotros.
¿Y tú, acaso quieres lo mejor para ti?
Si el universo no nos juzga ni nos critica, ¿Por qué lo hacemos nosotros?
¿Quiénes somos nosotros para juzgarnos, castigarnos, privarnos si el Universo mismo no lo hace?

Cuento: La iluminación de Buda

Se cuenta la historia de que cuando Buda alcanzó la iluminación, llegó a las puertas de lo supremo, el paraíso, el nirvana. Las puertas estaban abiertas, los ángeles cantaban y danzaban para recibirle —porque en millones de años sucede muy raramente que un ser humano llegue a iluminarse—. Esas puertas se abren y, naturalmente, ese día es un gran día de celebración. Todos los Maestros iluminados anteriores se habían reunido, y había gran regocijo, y se derramaban flores, y se tocaba música, y todo estaba bellamente decorado y listo para la celebración.
Pero Buda no entró por la puerta. Y los Maestros iluminados, los Budas más antiguos, todos con las manos enlazadas, le pedían, le rogaban que entrase: “¿Por qué estás ahí fuera?”… Y se cuenta que Buda dijo: “Hasta que todos los demás seres que vienen detrás de mí, entren, yo no entraré. Me quedaré fuera con ellos. Porque si entro ya no podré ayudar a toda esta gente. Veo millones de personas tropezando y buscando a tientas en la oscuridad. Yo mismo he estado buscando a tientas de la misma forma durante millones de vidas. Me gustaría darles mi mano y enseñarles el camino de la liberación. No, no voy a entrar todavía. Cerrad las puertas, por favor. Cuando todo el mundo haya venido y entrado, yo mismo llamaré a estas puertas, entonces podréis recibirme”

miércoles, 3 de febrero de 2010

Vivir la infinitud

Tao es una nave sin fondo;
Usado por sí mismo, no se llena con el Mundo;
No puede ser cortado, limitado, ocultado o inmovilizado;
Sus profundidades están escondidas, ubicuo y eterno;
Desconozco de donde proviene;
Llegó antes que la Naturaleza.
El Tao es el Origen de toda vida, pero es vacío y no tiene límites. No puede ser constreñido, cuantificado ni medido. Esta energía creadora que da vida proporciona una profunda Fuente de alegría, acesible en todo momento. Si vives con una perspectiva infinita, abandonarás la idea de que tu única identidad está en tu cuerpo físico dentro del cual avanzas desde el nacimiento hasta la muerte. En tu totalidad, eres un ser infinito bajo el disfraz de una persona que existe en el mundo de "afiladas aristas"y "retorcidos nudos" al que se refiere este verso. Integrándose en tu interior y alrededor de ti en todo momento, está la fuerza creadora invisible del Tao.No tiene fondo. No puede consumirse.

lunes, 18 de enero de 2010

Entonces ¿cuál es el problema?

El problema -cuando nos sentimos ofendidos- es la identificación con lo que la otra persona hizo, o dijo. La mente comienza a etiquetar "fulano es esto, es lo otro" " me hizo tal cosa", tomamos la cosa como una afrenta personal, "a mí". Cuando podemos separar a la persona del acto, encontramos que •"fulano" no es "tal cosa", porque fulano, no es "eso". Pudo haber tenido una actitud descomedida, pudo haber actuado desmesuradamente, pero él, en si mismo, no es lo que hizo o dijo. Y tal actitud es propia de la conciencia que tiene. (sin ser peyorativa, claro). Cada uno teine la conciencia que puede tener, y está en el lugar del camino que puede estar. En vano es querer estar más adelante, si tenemos que estar donde tenemos que estar. Por eso tampoco vale recriminar a otros, o recriminarnos por nuestras acciones.

Cuando hacemos esta distinción, podemos llegar a ver que tal actitud molesta para nosotros, es algo "fuera" de fulano. No es algo que le pertenece, porque él no es "eso". No es algo que me tenga que doler a "mí", porque esa separación que hago con él, también la hago conmigo. "Yo", no soy esa persona molesta. Puede haber en un primer momento una actitud de molestia, la veo, y la dejo. De esa manera, ambos, el ofensor y yo, quedamos afuera. Y ahí entra a jugar el perdón. Pero, en realidad, cuando hacemos este trabajo, ni siquiera reparamos en que tenemos que perdonar algo. Porque entendemos que no ha habido ofensa.

Entonces ¿cuál es el problema? No existe. Se diluye, se desvanece. En cambio, si personalizamos, "él me dijo" "él me hizo sentir..." si nos metemos dentro del drama, vamos a ser protagonistas, que es lo que el ego quiere. ¿Final de la película? ¡Estaremos sufriendo!.